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Spirulina Inmuno-antioxidante X300mg Spiruline Hgl

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Spiruline Inmuno-Antioxidante HGL x 100capsulas 

- Dósis recomendadas (Sujetas a las indicaciones de su médico habitual):
Ingesta de 4 a 6 cápsulas diarias distribuidas durante el día.
.1 ó 2 cápsulas durante el desayuno.
.2 cápsulas durante el almuerzo.
.1 ó 2 cápsulas durante la cena.

Los procesos de oxidación-reducción (redox), exacerbados por la acción de sustancias oxidantes que se generan a nivel celular, especialmente por efecto del tabaco, la polución ambiental, las atmósferas industriales y el estrés, focalizan su efecto sobre la estructura molecular orgánica de las membranas, acelerando su período vital, dando origen a compuestos carcinogénicos. Los radicales libres, por otra parte, reaccionan con los ácidos nucleicos (RNA, DNA), produciendo alteraciones en las secuencias genéticas, modificando su código y conduciendo a generar cambios en la conducta de las células afectadas, las cuales podrán luego mutar o morir. Si fuera el caso de una mutación, se generará una nueva estirpe celular que porta el nuevo código alterado, hecho conducente, en algunos casos, a patologías muy severas, como el cáncer.

Si bien nuestro organismo posee un sistema preventivo compuesto de sustancias que reaccionan para anular el efecto de los radicales libres, el efecto combinado de ciertos factores generadores de esos radicales, tales como: el tabaco, la polución ambiental, las condiciones del ambiente laboral, el estrés, tienden a desbordar la capacidad del cuerpo en generarlas. Se distinguen dos grandes líneas de defensa orgánica: la primera es la de los antioxidantes esenciales para la producción y metabolismo de los sistemas enzimáticos de protección. Se ha constatado que nuestro organismo posee más de 1.400 enzimas capaces de responder a esta agresión. Dentro de esta primera línea se distinguen dos grandes grupos:

    Las metaloenzimas, en las que el metal pertenece a la misma estructura de la enzima. El Cobre, el Manganeso y el Zinc de la superóxido dismutasa (S.O.D.), por ejemplo; o el Selenio con la glutation peroxidasa.
    Las metaloactivas, en las que el enlace metal-enzima es reversible (por ejemplo, las catalasas que se activan en función de su reacción con el Hierro).

La segunda línea de defensa hace intervenir a los atrapadores exógenos de radicales libres. En inglés se los denomina “scavengers” (basureros), y con esta denominación se los conoce en el lenguaje corriente de la bioquímica de los radicales libres. En ellos distinguimos dos subclases:

    Los atrapadores antiperoxidantes o scavengers verdaderos: actúan de manera directa en el inicio de las etapas de peroxidación. Se componen básicamente por las Vitaminas C y E, la Vitamina A de procedencia vegetal; es decir, por los carotenoides (especialmente el betacaroteno), así como por los flavonoides (Vitaminas P).
    Los atrapadores ocasionales y coadyuvantes: que bloquean en ocasiones el metabolismo de los radicales libres en el seno de ciertos tejidos, operando, en relación a los blancos el rol de “escudo” o “pantalla”. Están formados por:
        Los aminoácidos azufrados llamados “lipótropos” (metionina, cisteína).
        Los aminoácidos aromáticos (fenillalanina).
        Los aminoácidos indólicos (triptófano).
        Ciertos extractos frescos orgánicos (células frescas, ácidos nucleicos, extractos placentarios y embrionarios.

El hombre de hoy, sometido a multitud de sustancias agresivas, derivadas de su alimentación, hábitos, atmósfera y estrés, comunes denominadores de las formas de vida urbana, han superado con largueza las capacidades intrínsecas de nuestro organismo para neutralizar los radicales libres. Ello es conducente a la propuesta de complementos dietarios naturales de acción protectiva antioxidante que posibiliten revertir la creciente vulnerabilidad del ser humano ante las agresiones psico-sociales a las que se ve sometido.

Como hoy se sabe, los radicales libres son responsables de más del 90% de las enfermedades que afectan al ser humano.

ACCIÓN DE LOS COMPONENTES DEL PRODUCTO

A la potente acción antioxidante del Betacaroteno (pro-vitamina A) contenido en las microalgas Spirulina, cuya concentración es de 30 a 50 superior a la zanahoria –y alrededor de tres veces más que las otras microalgas Spirulina producidas en el mundo- y a los restantes aportes de aminoácidos que suministran (metionina, cisteína, fenilalanina, triptófano, como acabamos de exponer), en este nutracéutico se le han incorporado algunos otros componentes que potencian su efecto de inhibición oxidativa, dando como resultado una equilibrada formulación que neutraliza la peligrosa aparición y efecto de los “radicales libres”. Estos son moléculas muy reactivas que necesitan un electrón para llegar a su estado estable, para ello lo captan de diversas sustancias, oxidándolas y generando una reacción en cadena, dado que la molécula oxidada tendrá, a su vez, necesidad de otro electrón que intentará captar, y así sucesivamente. Los radicales libres son responsables del envejecimiento prematuro de células y tejidos del organismo, así como de la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL), con la consecuente aterogénesis o formación de placas u obstrucciones de las cavidades arteriales.

Los minerales que participan de este producto: el Cobre, el Manganeso y el Zinc, tienen una acción que articula en dos vertientes: una directa específica y otra sinérgica. Así son parte fundamental de la composición de muchas enzimas que tienen efecto antioxidante, teniendo, además, participación en ciertos procesos vinculados a la nutrición celular y en la absorción del Hierro y algunas vitaminas, especialmente el betacaroteno, que en este producto lo provee las microalgas Spirulina. La carencia de estos minerales, independientemente de su acción antioxidante, se manifiesta orgánicamente por cansancio general, insomnio, caída de las defensas ante agresiones bacterianas o virósicas, anemia, avitaminosis, etc.

La Vitamina C tiene un rol bioquímico importante como base del sistema redox. Sin embargo, pertenece a las llamadas vitaminas esenciales, las cuales nuestro organismo carece de la propiedad de sintetizarlas y deben ser incorporadas necesariamente a través de la ingesta o por otras fuentes específicas, como los complementos dietarios. Una de las funciones principales de la Vitamina C es actuar como un poderoso antioxidante, especialmente para los radicales libres responsables de la peroxidación lipídica, para los cuales funciona como una barrera casi infranqueable. Su acción se extiende en su participación en los complejos procesos vinculados a la absorción del Hierro, en la cicatrización de heridas, o como defensa orgánica ante procesos infecciosos. Un hecho grafica la importancia de la Vitamina C en los fumadores: cada cigarrillo destruye alrededor de 25 mg de Vitamina C en su rol antioxidante. Obviamente esta defensa se extiende a los fumadores pasivos. Siendo una vitamina hidrosoluble, no genera acumulaciones peligrosas, siendo cualquier exceso eliminado por la orina.

La Vitamina E, si bien no constituye un compuesto químico uniforme, son activos todos los derivados del cromano, que se denominan a, b y g-tocoferoles. Estos son compuestos altamente oxidables, de allí su efecto antioxidante, no solamente en su acción específica sobre los radicales libres, sino porque complementa eficazmente el efecto de las otras sustancias antioxidantes del producto, posibilitando su preservación y regeneración, asegurando la prolongación de su vida útil en el organismo. La concentración en la formulación de este nutracéutico, al ser una vitamina liposoluble, no supera, a las dosis sugeridas, la cantidad total de 30 U.I. recomendada por las R.D.A. (EE.UU.), que se extienden a las normas argentinas (I.D.R. – Ingesta Diaria Recomendada).

Las microalgas Spirulina, que constituyen la base de este producto, agregan muchas sustancias también antioxidantes, tales como las mencionadas anteriormente acerca de los aminoácidos en el ítem “atrapadores ocasionales y coadyuvantes”. Es necesario tener en cuenta que las Spirulina tienen la mayor concentración de aminoácidos conocida en la naturaleza, dentro de una biodisponibilidad cercana al 90%, y sus aportes de metionina, cisteína, triptófano y fenilalanina son sustantivos. Pero las Spirulina aportan, además, los minerales Selenio, Germanio y Vanadio, notablemente antioxidantes, o como ya se ha dicho, grandes cantidades de betacarotenos, criptoxantina y otros compuestos carotenoides, precursores de la Vitamina A, aunque sin las limitaciones que podría provocar el uso directo de esta vitamina (liposoluble), dado que estas sustancias son todas hidrosolubles, y sus ocasionales excesos son fácilmente eliminados en la orina.

Por otra parte, la Spirulina agrega un notable perfil de otros minerales que coadyuvan en la función protectiva, tales como el Hierro, el Zinc, Cobre, Cromo, Manganeso, Calcio, Fósforo, Potasio, Azufre, en cierta forma relacionados con el mejoramiento del sistema inmunitario y el funcionamiento orgánico en general.